Persona sentada con maleta durante un viaje largo, con las piernas en reposo

Viajes y circulación: qué problemas vasculares pueden aparecer y cómo prevenirlos

Viajar es una de las mejores partes de las vacaciones, pero también puede poner a prueba la circulación de las piernas. No hace falta pensar solo en vuelos transoceánicos: un trayecto largo en avión, autobús, tren o coche puede implicar varias horas sentado, con poco espacio para mover las piernas y, a veces, con calor, deshidratación o ropa demasiado ajustada.

En consulta vemos con frecuencia pacientes que, tras un viaje, notan las piernas más hinchadas, más pesadas o con más molestias de las habituales. En la mayoría de los casos se trata de síntomas leves y transitorios. Sin embargo, en determinadas personas, la inmovilización prolongada puede favorecer problemas vasculares que conviene conocer: edema, empeoramiento de varices, flebitis superficial, varicoflebitis cuando ya existen varices, empeoramiento de un linfedema o, en casos menos frecuentes pero más importantes, una trombosis venosa profunda.

El objetivo de este artículo no es alarmarte antes de viajar, sino ayudarte a entender qué puede ocurrir, qué medidas sencillas pueden reducir el riesgo y cuándo conviene consultar con un cirujano vascular antes o después del viaje.

Índice
  1. Por qué los viajes largos pueden afectar a la circulación
  2. Problemas vasculares que pueden aparecer durante o después de un viaje
  3. Medidas preventivas generales durante el viaje
  4. ¿Debo tomar aspirina o anticoagulantes antes de viajar?
  5. Cuándo consultar antes del viaje
  6. Cuándo consultar después del viaje
  7. Viajar con tranquilidad también implica prevenir
  8. PREGUNTAS FRECUENTES

Por qué los viajes largos pueden afectar a la circulación

La sangre de las piernas tiene que volver hacia el corazón venciendo la gravedad. Para conseguirlo, las venas cuentan con válvulas internas y con la ayuda fundamental de la musculatura de la pantorrilla. Cada vez que caminamos o movemos los tobillos, los músculos de la pierna actúan como una especie de bomba que favorece el retorno venoso.

Cuando pasamos muchas horas sentados, esa bomba muscular trabaja mucho menos. Si además mantenemos las rodillas flexionadas, llevamos ropa apretada o apenas bebemos líquidos, la circulación venosa puede hacerse más lenta. Esa lentitud favorece la acumulación de líquido en las piernas y, en personas predispuestas, puede contribuir a la formación de trombos.

Por eso el problema no depende únicamente del avión. También puede aparecer en viajes largos en autobús, coche o tren, especialmente cuando se combinan muchas horas de inmovilidad con otros factores de riesgo.

Persona caminando con maleta durante un viaje para activar la circulación de las piernas

Problemas vasculares que pueden aparecer durante o después de un viaje

Edema o hinchazón de piernas

El edema es la hinchazón producida por acumulación de líquido en los tejidos. Durante un viaje largo puede aparecer en ambos tobillos o piernas, sobre todo al final del trayecto. Suele relacionarse con la inmovilidad, el calor, la presión mantenida al estar sentado y la dificultad del retorno venoso.

En personas sin enfermedad vascular importante, esta hinchazón puede mejorar al caminar, elevar las piernas y retomar la actividad habitual. Aun así, no conviene banalizarla si es muy marcada, si aparece solo en una pierna o si se acompaña de dolor, calor o cambios de coloración.

Empeoramiento de síntomas venosos y varices

Si ya tienes varices o insuficiencia venosa, los viajes largos pueden hacer que notes más pesadez, cansancio, presión, calambres, picor o hinchazón. No significa necesariamente que las varices hayan empeorado de forma permanente, pero sí que el sistema venoso está sufriendo más en una situación de inmovilidad.

Persona elevando las piernas después de un viaje para aliviar la sensación de pesadez

Las varices son venas superficiales dilatadas que no cumplen bien su función de retorno. En ellas la sangre circula con más dificultad y puede estancarse. Por eso, cuando una persona con varices pasa muchas horas sentada, el viaje puede actuar como desencadenante de molestias o complicaciones.

Si tienes varices visibles, síntomas frecuentes o antecedentes de flebitis o trombosis, una valoración antes de un viaje largo puede ser especialmente útil. En estos casos, el ECO-Doppler venoso permite estudiar el funcionamiento de las venas, confirmar o descartar trombosis o secuelas antiguas y planificar el tratamiento o las medidas preventivas más adecuadas.

Flebitis superficial y varicoflebitis

La flebitis superficial consiste en la formación de un trombo en una vena superficial, acompañada de inflamación de la pared de la vena. Cuando ocurre sobre una variz preexistente, suele hablarse de varicoflebitis.

Puede manifestarse como una zona dolorosa, caliente, enrojecida o endurecida siguiendo el trayecto de una vena superficial. A veces se nota como un cordón duro bajo la piel. Aunque es un problema diferente de la trombosis venosa profunda, debe valorarse médicamente, porque la extensión, la localización y los factores de riesgo de cada paciente condicionan el tratamiento.

En general, ante una sospecha de flebitis superficial, no es buena idea limitarse a esperar o automedicarse. Conviene consultar cuanto antes, sobre todo si el dolor progresa, si la zona inflamada está cerca de la ingle o detrás de la rodilla, si hay antecedentes de trombosis o si aparecen síntomas generales.

Trombosis venosa profunda

La trombosis venosa profunda, o TVP, se produce cuando se forma un coágulo en una vena profunda, habitualmente de la pierna. Es un problema más serio que la flebitis superficial porque, en algunos casos, el trombo puede desplazarse hacia el pulmón y provocar una embolia pulmonar, lo cual es potencialmente peligroso.

Los viajes largos pueden aumentar el riesgo en personas predispuestas, especialmente cuando existen factores como antecedentes personales o familiares de trombosis, cirugía o lesión reciente, cáncer, embarazo o posparto, obesidad, tabaquismo, edad avanzada, anticonceptivos hormonales, trombofilias, insuficiencia cardiaca o renal o enfermedad venosa previa.

La TVP puede causar hinchazón de una pierna, dolor, pesadez, aumento de temperatura local o cambio de coloración. No siempre da todos los síntomas, y a veces puede pasar desapercibida. Por eso, si tras un viaje aparece una hinchazón claramente asimétrica, dolor nuevo en una pierna o sensación de calor y enrojecimiento, es recomendable consultar de forma urgente.

Si además aparece falta de aire repentina, dolor torácico, sensación de desmayo, respiración rápida, pulso acelerado o tos con sangre, hay que acudir a Urgencias sin demora.

Empeoramiento de un linfedema

El linfedema es una hinchazón producida por una dificultad del sistema linfático para drenar líquido de los tejidos. Puede afectar a piernas o brazos, y en algunos pacientes aparece tras cirugías, tratamientos oncológicos, radioterapia u otras causas.

Durante un viaje largo, el linfedema puede empeorar por la inmovilidad, el calor, la posición mantenida y la imposibilidad de realizar los cuidados habituales. En estos pacientes, la planificación es importante: prendas de compresión indicadas por el especialista, cuidado de la piel, movimiento frecuente y evitar traumatismos o roces pueden ayudar a reducir problemas.

Si tienes linfedema conocido y vas a realizar un viaje largo, especialmente en avión o a un destino caluroso, puede ser conveniente consultar antes para ajustar las medidas de prevención.

Medidas preventivas generales durante el viaje

Las medidas preventivas no eliminan por completo el riesgo, pero pueden ayudar a reducirlo, especialmente en viajes prolongados.

Muévete con frecuencia

La recomendación más importante es evitar permanecer inmóvil durante muchas horas. Si viajas en avión, tren o autobús, intenta levantarte y caminar por el pasillo cuando sea posible. Si viajas en coche, programa paradas para caminar unos minutos.

Ejercicios de tobillo durante un viaje largo para favorecer el retorno venoso

Cuando no puedas levantarte, realiza ejercicios de tobillo: flexiona y extiende los pies como si pisaras y soltaras un pedal. También puedes hacer movimientos circulares de tobillo y contracciones suaves de la pantorrilla. Lo importante es activar la musculatura de las piernas de forma repetida.

Usa ropa cómoda

Durante un viaje largo, conviene evitar prendas demasiado ajustadas en cintura, ingles, muslos o rodillas. La ropa cómoda facilita la movilidad y evita compresiones innecesarias.

Hidrátate adecuadamente

La deshidratación puede favorecer que la sangre se concentre más. Por eso es recomendable beber agua durante el viaje. El alcohol y el exceso de café pueden contribuir a la deshidratación en algunas personas, así que es preferible moderarlos, especialmente en trayectos largos.

Calzado cómodo, medias de compresión y botella de agua preparados para un viaje

Evita el calor excesivo

El calor favorece la vasodilatación y puede aumentar la sensación de pesadez, hinchazón y molestias venosas. En verano o en destinos calurosos, intenta mantener las piernas frescas, caminar en las horas menos calurosas y evitar exposiciones prolongadas al sol si notas empeoramiento de síntomas venosos.

Valora las medias de compresión si están indicadas

Las medias o calcetines de compresión pueden ser útiles en muchas personas con insuficiencia venosa, varices, edema o antecedentes de trombosis, pero no todas las medias sirven para todos los casos. La talla, la longitud y el grado de compresión deben adaptarse a cada paciente.

Si tienes enfermedad arterial, neuropatía, heridas, dolor importante o dudas sobre qué compresión usar, no conviene comprar cualquier media sin valoración. En estos casos es preferible consultar antes.

Medias de compresión y calzado cómodo preparados para un viaje largo

¿Debo tomar aspirina o anticoagulantes antes de viajar?

No debes automedicarte para prevenir trombos durante un viaje. La utilización de ácido acetilsalicílico para este fin es controvertida y no debe asumirse como medida preventiva general.

En pacientes con riesgo moderado o alto, como personas con antecedentes de trombosis venosa profunda o embolia pulmonar, cáncer, cirugía reciente, lesión reciente, embarazo, posparto, trombofilia u otros factores relevantes, el médico puede valorar medidas específicas, incluida profilaxis farmacológica en algunos casos. Esa decisión debe individualizarse y realizarse siempre bajo indicación médica.

Cuándo consultar antes del viaje

Puede ser recomendable pedir valoración con un cirujano vascular antes de viajar si tienes:

  • Antecedentes personales de trombosis venosa profunda, embolia pulmonar o flebitis de repetición.
  • Varices importantes, dolor, pesadez o hinchazón frecuente de piernas.
  • Linfedema conocido o hinchazón crónica de una extremidad.
  • Cirugía reciente, traumatismo reciente o inmovilización previa.
  • Tratamiento oncológico activo o antecedente reciente de cáncer.
  • Embarazo, posparto o tratamiento hormonal con otros factores de riesgo.
  • Hinchazón de una pierna pendiente de diagnóstico.
  • Dudas sobre si debes usar medias de compresión o qué tipo de compresión es adecuada.

La valoración previa permite estimar el riesgo, revisar antecedentes, explorar las piernas y, si procede, realizar un ECO-Doppler venoso para tomar decisiones con más seguridad.

Cuándo consultar después del viaje

Después de un viaje largo, consulta si aparece una hinchazón nueva y marcada, especialmente si afecta más a una pierna que a la otra. También si notas dolor en la pantorrilla o muslo, calor local, enrojecimiento, cambio de coloración, una vena superficial dura y dolorosa o empeoramiento claro de tus varices.

Acude a Urgencias si aparecen síntomas compatibles con embolia pulmonar, como falta de aire repentina, dolor en el pecho, desmayo, respiración rápida, pulso acelerado o tos con sangre.

No todos estos síntomas significan que exista una trombosis, pero sí justifican una valoración médica para descartarla.

Viajar con tranquilidad también implica prevenir

La mayoría de las personas pueden viajar sin problemas importantes, pero conviene respetar una idea sencilla: las piernas necesitan movimiento. En trayectos largos, moverte, hidratarte, evitar ropa ajustada y valorar la compresión cuando está indicada puede marcar una diferencia.

Si tienes varices, linfedema, hinchazón frecuente o antecedentes de trombosis, no esperes a que aparezca un problema durante las vacaciones. Una valoración vascular antes del viaje puede ayudarte a saber qué medidas son adecuadas para tu caso.

La información de este artículo es general y no sustituye una consulta médica. Si presentas síntomas compatibles con trombosis venosa profunda o embolia pulmonar, consulta de forma urgente.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Es normal que se hinchen los tobillos después de un viaje largo?

Puede ocurrir, sobre todo tras muchas horas sentado, con calor o poca movilidad. Si la hinchazón es leve, bilateral y mejora al caminar o elevar las piernas, suele ser menos preocupante. Si es intensa, aparece solo en una pierna o se acompaña de dolor, calor o enrojecimiento, debes consultar a tu cirujano vascular.

¿Las varices aumentan el riesgo durante un viaje?

Las varices pueden favorecer molestias, pesadez, hinchazón y, en algunos casos, flebitis superficial. El riesgo individual depende de la situación venosa de cada persona y de otros factores asociados. Si tienes varices sintomáticas o antecedentes de flebitis, conviene consultar antes de viajes largos.

¿Las medias de compresión son recomendables para todos los viajeros?

Es recomendación habitual de las Guías Internacionales en prevención de Trombosis Profunda que todas las personas que lleven a cabo un vuelo de duración superior a 4 horas de duración usen las medias compresivas adecuadas con el fin de prevenir la posibilidad de una trombosis venosa durante el vuelo. En el caso de personas con antecedentes de trombosis venosa profunda, flebitis superficial, presencia de varices, linfedema o edema habitual de otro origen (cardíaco, renal, etc), esto es todavía mucho más importante.

Aparte de esta recomendación, en cualquier tipo de viaje largo (no solo en avión), las medias compresivas van a ayudar a evitar el edema o la pesadez en las piernas a lo largo o después del viaje, por lo que están recomendadas en general a todo el mundo salvo que exista una contraindicación clara para su uso.

Pero aquí hay un punto clave: deben elegirse bien. Una media inadecuada puede ser incómoda o poco eficaz. Lo ideal es que el tipo de compresión se adapte al caso concreto, y en eso te debe ayudar tu cirujano vascular.

¿Caminar durante el viaje realmente ayuda?

Sí. La contracción de la musculatura de la pantorrilla favorece el retorno venoso. Por eso caminar unos minutos y realizar ejercicios de tobillo durante el trayecto son medidas sencillas y útiles.

¿Puedo viajar si he tenido una trombosis?

Depende de cuándo ocurrió, del tratamiento, de la evolución y del tipo de viaje. No hay una respuesta única. Si has tenido una trombosis reciente o estás en tratamiento anticoagulante, consulta con tu médico antes de organizar un desplazamiento largo.

¿Qué hago si tengo linfedema y voy a volar?

Planifica el viaje con antelación. Usa las prendas de compresión indicadas si las tienes prescritas, cuida la piel, evita golpes o roces, muévete durante el trayecto y consulta si el volumen de la extremidad aumenta de forma clara o aparecen signos inflamatorios.

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