En verano es habitual prestar más atención a las piernas. La ropa más ligera, el calor, la playa o la piscina hacen que muchas personas reparen en venas que antes pasaban más desapercibidas: varices abultadas, venas azuladas, arañas vasculares o zonas de la pierna que parecen más cargadas al final del día.
En consulta vemos con frecuencia esta situación: alguien pide valoración porque “se le ven más las varices” o porque el aspecto de sus piernas le incomoda más en verano. A veces hay además pesadez, cansancio, hinchazón, picor o calambres. Otras veces la preocupación es principalmente estética. Ambas razones son legítimas.
Pero hay una idea importante: antes de decidir un tratamiento de varices, conviene estudiar la circulación venosa. No basta con mirar la vena que se ve por fuera. Las varices visibles son solo una parte de la historia. Para saber qué está ocurriendo realmente, qué venas están implicadas y qué tratamiento puede tener sentido en cada caso, el primer paso suele ser una valoración vascular con exploración clínica y ECO-Doppler venoso.
Índice
- Por qué las varices se notan más en verano
- Las varices visibles no cuentan toda la historia
- Qué síntomas pueden acompañar a las varices
- El papel del ECO-Doppler venoso
- Por qué conviene estudiar antes de tratar
- Varices y arañas vasculares: no son exactamente lo mismo
- Qué puede pasar si solo se trata lo que se ve
- Medidas útiles mientras esperas valoración
- ¿Es buen momento el verano para estudiar las varices?
- Cuándo consultar con un cirujano vascular
- Solicita valoración
- Aviso médico
- PREGUNTAS FRECUENTES
Por qué las varices se notan más en verano
El verano no crea las varices de un día para otro, pero sí puede hacer que se noten más. El calor favorece la dilatación de las venas. Cuando las venas se dilatan, el retorno venoso puede hacerse más lento y algunas molestias se intensifican, sobre todo en personas con insuficiencia venosa previa.
Por eso muchas personas cuentan que sus piernas están peor en los meses de calor. Notan más pesadez, más cansancio, más sensación de hinchazón o más necesidad de elevar las piernas al llegar a casa. También puede aumentar la sensación de picor, tensión o calambres, especialmente al final del día.

A esto se suman otros factores propios del verano: más tiempo de pie, viajes largos, cambios de rutina, menor uso de medias de compresión porque dan calor, comidas más saladas, más exposición solar o jornadas laborales en las que cuesta mantener hábitos saludables.
No todas las molestias en las piernas se deben a varices, pero cuando coinciden varices visibles y síntomas que empeoran con el calor o al final del día, conviene valorar si existe un problema de retorno venoso. En un artículo previo explicamos también cuándo la pesadez, la hinchazón o los calambres con el calor pueden tener un origen venoso.
Las varices visibles no cuentan toda la historia
Una variz es una vena superficial dilatada de forma anormal y permanente. Las venas de las piernas tienen la función de devolver la sangre hacia el corazón. Para hacerlo, cuentan con válvulas que ayudan a que la sangre suba y no retroceda por efecto de la gravedad.
Cuando estas válvulas no funcionan correctamente, puede aparecer reflujo venoso. Esto significa que parte de la sangre tiende a circular en dirección contraria a la adecuada y se acumula en las venas superficiales. Con el tiempo, esas venas pueden dilatarse y hacerse visibles como varices.

El problema es que lo que se ve en la piel no siempre indica dónde empieza el fallo. Una variz en la pantorrilla puede estar relacionada con una vena superficial principal, con una rama venosa, con una perforante o con un patrón concreto de reflujo. En otros casos, las arañas vasculares pueden aparecer sin que exista una insuficiencia venosa importante, aunque también pueden coexistir con varices de mayor calibre.
Por eso no es prudente decidir el tratamiento solo por el aspecto externo. Dos personas pueden tener varices parecidas a simple vista y, sin embargo, necesitar enfoques distintos. Una puede beneficiarse de medidas conservadoras, otra puede requerir tratar una vena safena insuficiente y otra puede tener arañas vasculares candidatas a escleroterapia, siempre después de valorar el conjunto del caso.
Qué síntomas pueden acompañar a las varices
Las varices no siempre duelen. Algunas personas tienen varices visibles y apenas notan molestias. Otras, en cambio, tienen síntomas importantes incluso con venas poco llamativas. Por eso la valoración no debe quedarse solo en la fotografía estética de la pierna.
Los síntomas más habituales de la enfermedad venosa incluyen pesadez, cansancio, dolor sordo, sensación de piernas cargadas, hinchazón en tobillos o pantorrillas, picor, calambres nocturnos o empeoramiento al permanecer muchas horas de pie o sentado. También es típico que las molestias aumenten al final del día y mejoren al caminar, elevar las piernas o con el descanso nocturno.
En fases más avanzadas pueden aparecer cambios en la piel, sobre todo en la zona del tobillo: coloración más oscura, eccema, endurecimiento de la piel o heridas de evolución lenta. Estos signos requieren una valoración médica, porque pueden indicar una insuficiencia venosa más evolucionada.
También hay situaciones que merecen atención especial: una variz que se inflama y se pone dura y dolorosa, sangrado de una variz, hinchazón repentina de una pierna o dolor intenso no habitual. En esos casos se requiere una valoración urgente.
El papel del ECO-Doppler venoso
El ECO-Doppler venoso es una prueba fundamental en el estudio de las varices. Es una ecografía específica que permite observar las venas y estudiar cómo circula la sangre por ellas.

No se trata solo de “ver venas”. El Doppler permite valorar si el flujo venoso va en la dirección correcta, si existe reflujo, qué segmentos están afectados y si las venas profundas son permeables. También puede ayudar a descartar trombosis o secuelas de episodios antiguos, cuando la historia clínica o la exploración lo hacen necesario.
En el estudio de varices, el ECO-Doppler suele realizarse con el paciente de pie o en una posición que permita valorar mejor el comportamiento de las venas bajo el efecto de la gravedad. No requiere agujas, no necesita preparación especial y no es preciso acudir en ayunas.
Esta información cambia la forma de plantear el tratamiento. Sin ECO-Doppler, se corre el riesgo de tratar solo lo visible y dejar sin valorar el origen del problema. Con ECO-Doppler, el cirujano vascular puede explicar qué venas están funcionando mal, qué opciones existen y qué objetivo realista tiene cada una.
Por qué conviene estudiar antes de tratar
En medicina vascular, el orden importa. Primero se estudia, después se decide. Esto es especialmente importante en las varices, porque existen diferentes tipos de tratamientos y no todos sirven para todos los casos.
Hay pacientes en los que las medidas conservadoras pueden ser suficientes durante un tiempo: cambios de hábitos, ejercicio, evitar el sedentarismo prolongado, medidas posturales o medias de compresión indicadas correctamente. Estas medidas pueden aliviar síntomas y ayudar a controlar la insuficiencia venosa, aunque no eliminan las varices ya formadas.

Hay otros casos en los que puede plantearse un tratamiento específico sobre las venas insuficientes. Según la anatomía venosa, los síntomas, el tipo de reflujo y las características de cada persona, pueden valorarse técnicas como radiofrecuencia, VenaSeal®, escleroterapia u otros procedimientos. La elección no debe hacerse por moda, por rapidez ni por una promesa estética, sino por indicación médica.
También es importante saber qué se espera de cada tratamiento. Una cosa es tratar una vena principal insuficiente, otra tratar ramas varicosas y otra mejorar arañas vasculares. A veces se combinan estrategias en fases distintas. Otras veces conviene priorizar el tratamiento funcional antes que el estético. Y en algunos casos, la recomendación puede ser observar, controlar síntomas y revisar evolución.
Varices y arañas vasculares: no son exactamente lo mismo
Muchas personas llaman “varices” a cualquier vena visible en la pierna, pero no todas son iguales. Las varices suelen ser venas superficiales dilatadas, a menudo abultadas o tortuosas. Las arañas vasculares, en cambio, son vasos muy finos, rojizos o azulados, que se ven como pequeñas ramificaciones en la piel. También pueden existir venas reticulares, algo más grandes que las arañas, de color azulado o verdoso.
Esta diferencia es importante porque el tratamiento puede cambiar. Las arañas vasculares suelen abordarse con técnicas como la escleroterapia cuando está indicado, pero antes conviene valorar si hay insuficiencia venosa asociada. Si existe un problema venoso de fondo no tratado, centrarse solo en las arañas puede dar una visión incompleta del caso, y llevar a un tratamiento erróneo o insuficiente.
En consulta, muchas personas acuden por arañas vasculares porque quieren lucir piernas con más tranquilidad en verano. Es una consulta frecuente y razonable, pero el enfoque debe seguir siendo médico: explorar, valorar antecedentes, revisar síntomas y realizar un ECO-Doppler antes de plantear tratamiento.
Qué puede pasar si solo se trata lo que se ve
Tratar únicamente la vena visible sin estudiar la circulación puede llevar a decisiones poco eficaces. Por ejemplo, se puede actuar sobre una rama superficial sin haber identificado que el origen está en una vena safena insuficiente. O se puede plantear un tratamiento estético sobre arañas vasculares sin detectar un patrón de reflujo que condiciona el resultado.
Esto no significa que todos los casos sean graves ni que todas las varices requieran intervención inmediata. Significa que conviene tomar decisiones con información. La medicina prudente no consiste en tratar más, sino en tratar mejor cuando realmente está indicado.
El ECO-Doppler también ayuda a explicar al paciente qué se puede esperar. Algunas personas buscan mejorar molestias. Otras quieren mejorar el aspecto de las piernas. Muchas buscan ambas cosas. El estudio permite separar objetivos: aliviar síntomas, reducir varices visibles, tratar arañas vasculares, prevenir progresión en determinados casos o planificar un procedimiento con mayor precisión.
Medidas útiles mientras esperas valoración
Hasta tener una valoración médica, hay medidas sencillas que pueden ayudar a reducir molestias venosas, especialmente en verano.
- Caminar con frecuencia, porque la musculatura de la pantorrilla actúa como una bomba natural que ayuda al retorno venoso.
- Evitar estar sentado o de pie durante muchas horas seguidas. Si tu trabajo lo exige, conviene hacer pequeñas pausas, mover los tobillos, caminar unos minutos o cambiar de postura.
- Elevar las piernas al final del día para aliviar la sensación de carga.
- Evitar el calor directo prolongado, aplicar duchas de agua fresca en sentido ascendente y no abusar de saunas o fuentes intensas de calor.
- Mantener una buena hidratación y evitar el sobrepeso, como parte del bienestar general de las piernas.
Las medias de compresión pueden ser útiles en determinados casos, pero deben indicarse correctamente. No todas las medias son iguales: cambian la talla, la longitud, el grado de compresión y el tipo de tejido. Y, por desgracia, también la calidad de las mismas. Usar una media inadecuada puede ser incómodo o poco eficaz. Por eso lo recomendable es recibir indicación profesional.
¿Es buen momento el verano para estudiar las varices?
Sí. Aunque algunas personas prefieren esperar al otoño para plantearse un tratamiento, el verano es uno de los mejores momentos para hacer el estudio inicial. De hecho, muchas consultas se producen precisamente porque los síntomas se hacen más evidentes o porque las varices preocupan más al llevar las piernas descubiertas.
El calor provoca dilatación de las venas, que es el fundamento de que suelan causar más síntomas en verano. Pero esa dilatación provocada por el calor también nos facilita el diagnóstico con ECO-Doppler: las venas se ven mejor, especialmente las que están enfermas, y así es más difícil que se nos pueda pasar alguna por alto.
Estudiar la circulación en verano no obliga a tratar en ese momento. Permite saber qué ocurre y planificar con calma. En algunos casos se podrá iniciar una estrategia conservadora. En otros, se podrá programar un tratamiento cuando sea más conveniente para el paciente. Y en otros, se podrá descartar que las molestias tengan un origen venoso principal.
Llegar al otoño con un diagnóstico claro suele ser mejor que tomar decisiones precipitadas por una preocupación estética puntual.
Cuándo consultar con un cirujano vascular
Conviene pedir valoración si tienes varices visibles y síntomas repetidos como pesadez, dolor, hinchazón, picor o calambres. También si las molestias empeoran con el calor, al final del día o tras muchas horas de pie.
La consulta es especialmente importante si han aparecido cambios en la piel del tobillo, si una variz se inflama, si has tenido trombosis, si ya te han tratado previamente de varices o si tienes dudas sobre qué técnica puede ser adecuada en tu caso.
También es razonable consultar aunque la motivación sea estética. La estética de las piernas y la salud venosa no son mundos separados. Una valoración vascular permite saber si lo que te preocupa es un problema superficial aislado o si existe una insuficiencia venosa que conviene tener en cuenta antes de tratar.
Solicita valoración
Si este verano has reparado más en tus varices, notas las piernas más pesadas o te preocupa el aspecto de tus piernas, una valoración vascular puede ayudarte a decidir con criterio.
En Clínica Vascular Dr. Jorge Molina, en Valencia, estudiamos cada caso de forma individual y utilizamos el ECO-Doppler venoso para orientar el diagnóstico y planificar el tratamiento cuando está indicado.
Aviso médico
Esta información es general y no sustituye una consulta médica. Cada caso debe valorarse de forma individual por un profesional sanitario.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Todas las varices visibles necesitan tratamiento?
No. La indicación depende de los síntomas, la exploración, los antecedentes y el resultado del ECO-Doppler venoso. Algunas varices pueden controlarse inicialmente con medidas conservadoras; otras pueden beneficiarse de tratamiento específico.
¿El calor empeora las varices?
El calor puede aumentar la dilatación venosa y hacer que los síntomas sean más evidentes. Muchas personas notan más pesadez, hinchazón o cansancio de piernas en verano. Esto no significa que la variz haya aparecido de repente, sino que puede hacerse más molesta o visible.
¿El ECO-Doppler venoso duele?
No. Es una ecografía, no requiere agujas y es indolora. En el estudio de varices suele realizarse de pie para valorar mejor el funcionamiento de las venas.
¿Puedo tratarme las arañas vasculares sin estudiar las varices?
NO. Antes de decidirse por un tratamiento para las arañas vasculares, es necesario descartar que existan determinados problemas que podrían hacer que ese tratamiento resultase ineficaz o incluso peligroso para la paciente, o que el orden de los tratamientos fuese más aconsejable planificarlo de otro modo.
¿Las medias de compresión eliminan las varices?
No eliminan las varices ya formadas, pero pueden ayudar a aliviar síntomas y a mejorar el retorno venoso mientras se llevan puestas. Deben elegirse correctamente según cada caso.
¿Puedo hacerme el estudio ahora y decidir el tratamiento después?
Sí. De hecho, muchas veces es lo más sensato. La valoración permite conocer el problema, resolver dudas y decidir el siguiente paso sin prisas.
Si tienes interés en conocer mejor esta enfermedad, sus causas, consecuencias, cómo se trata y, mejor aún, cómo podemos prevenir su aparición, lo tienes todo explicado de una forma muy amena en el libro electrónico VARICES: lo que debes saber.

