Piernas con varices visibles en una consulta clínica

¿Qué son las varices? Causas, síntomas y tratamientos

Las varices son venas superficiales dilatadas y tortuosas que aparecen cuando el retorno de la sangre desde las piernas hacia el corazón deja de funcionar correctamente. Son muy frecuentes y, aunque a veces preocupan solo por su aspecto, también pueden causar pesadez, dolor, hinchazón y complicaciones si la insuficiencia venosa progresa.

Alrededor de las varices circulan muchas ideas confusas: que basta con hacer ejercicio para eliminarlas, que siempre terminan en una trombosis o que existe un único tratamiento definitivo para todos los pacientes. En esta página vamos a separar los hechos contrastados de esos mitos y a explicar, con un lenguaje claro, qué son las varices, por qué aparecen, cómo se estudian y qué opciones de tratamiento existen hoy.

Índice
  1. ¿Qué son las varices?
  2. Por qué se producen: causas y factores de riesgo
  3. Síntomas y qué puede pasar si no se tratan
  4. Cómo se diagnostican las varices
  5. Tratamientos disponibles hoy
  6. Cómo es la primera consulta
  7. PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué son las varices?

Las venas de las piernas son las encargadas de devolver la sangre desde los pies hacia el corazón. Para conseguir eso, contienen válvulas que ayudan a que la sangre ascienda contra la gravedad. Cuando esas válvulas no cierran bien, parte de la sangre retrocede y aumenta la presión dentro de las venas superficiales. Con el tiempo pueden dilatarse, alargarse y hacerse tortuosas: eso es lo que llamamos varices.

Comparación entre válvulas venosas sanas y válvulas insuficientes con reflujo
Cuando las válvulas no cierran correctamente, parte de la sangre retrocede y aumenta la presión venosa.

La insuficiencia venosa crónica es el problema funcional que existe detrás de muchas varices. No significa que toda la circulación del cuerpo funcione mal, sino que el sistema venoso de una extremidad no devuelve la sangre con la eficacia adecuada. Las varices visibles son una de sus manifestaciones, pero también puede haber síntomas o cambios en la piel.

Conviene distinguirlas de las arañas vasculares. Las varices suelen ser venas de mayor calibre, abultadas y palpables. Las varículas y telangiectasias son vasos mucho más pequeños, rojizos, azulados o verdosos, que en la mayoría de los casos plantean un problema que solo es estético. Una pierna puede presentar ambos tipos a la vez, pero no se diagnostican ni se tratan de la misma manera.

Comparación entre varices de mayor calibre y arañas vasculares en las piernas
Las varices y las arañas vasculares tienen distinto calibre, significado y tratamiento.

Por qué se producen: causas y factores de riesgo

La causa última por la que unas válvulas venosas empiezan a fallar no siempre puede identificarse. Sí sabemos que existe una predisposición hereditaria: tener familiares con varices aumenta la probabilidad de desarrollarlas, aunque no permite predecir cuándo aparecerán ni con qué intensidad.

También influyen factores hormonales y situaciones como el embarazo, en el que se combinan cambios hormonales, aumento del volumen sanguíneo y presión dentro del abdomen. La edad favorece la pérdida de elasticidad de las paredes venosas, pero las varices no son exclusivas de las personas mayores.

Permanecer muchas horas de pie sin moverse o sentado dificulta el retorno venoso porque reduce la acción de los músculos de la pantorrilla. El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad pueden empeorar esta situación. El calor dilata las venas y suele intensificar las molestias, aunque no es por sí solo la causa de la enfermedad.

Estos factores no actúan igual en todas las personas. Alguien con una predisposición importante puede desarrollar varices a pesar de llevar una vida activa, mientras que otra persona expuesta durante años a trabajos de pie puede no presentarlas. Por eso la prevención ayuda a reducir síntomas y a frenar el empeoramiento, pero no ofrece una garantía absoluta.

Síntomas y qué puede pasar si no se tratan

Las varices pueden no causar ninguna molestia o producir pesadez, cansancio, sensación de tensión, dolor, picor y calambres, a menudo más intensos al final del día, con el calor o después de permanecer muchas horas inmóvil. No todos estos síntomas proceden siempre de las venas: los problemas musculares, articulares o neurológicos pueden producir sensaciones parecidas, por lo que conviene confirmar el origen.

Cuando aumenta la presión venosa puede aparecer edema o hinchazón de las piernas, sobre todo alrededor de los tobillos. Si la insuficiencia progresa durante años, la piel puede inflamarse, endurecerse o adquirir una coloración parduzca. En fases avanzadas pueden aparecer úlceras venosas, especialmente cerca del tobillo.

Otra posible complicación es la flebitis superficial o varicoflebitis: se forma un trombo dentro de una vena superficial, que puede volverse dolorosa, roja y dura al tacto. Es importante valorarla pronto, tanto para confirmar el diagnóstico como para comprobar su extensión y sobre todo poner en marcha el tratamiento para frenarla lo antes posible.

Las varices primarias no son una causa demostrada de trombosis venosa profunda. Son problemas distintos. De hecho, una trombosis profunda previa puede dañar las válvulas y originar después varices secundarias y un síndrome postflebítico o postrombótico. Una hinchazón repentina de una sola pierna, dolor intenso, falta de aire o dolor torácico requieren valoración médica urgente.

La evolución es variable: no todas las varices empeoran al mismo ritmo ni todas necesitan un procedimiento inmediato. Sin embargo, los cambios cutáneos, el edema persistente, una flebitis o una úlcera indican que la enfermedad merece una valoración especializada.

Lo que sí que tienen todas las varices en común es que no van a ser capaces de mejorar por sí solas: en el mejor de los casos pueden pasarse temporadas tal y como están, pero su tendencia natural es a ir aumentando de tamaño o desarrollando nuevas ramas con el paso del tiempo si no las tratamos.

Cómo se diagnostican las varices

El diagnóstico comienza con una entrevista médica y una exploración de las piernas, pero mirar las venas desde fuera no basta para conocer qué ocurre por dentro. La prueba clave es el ECO-Doppler venoso, una ecografía no invasiva que permite observar la anatomía de las venas y estudiar la dirección y velocidad del flujo sanguíneo.

Exploración de las venas de la pierna mediante ECO-Doppler venoso
El ECO-Doppler permite estudiar la anatomía de las venas y la dirección del flujo sanguíneo.

Con el ECO-Doppler se localizan los puntos de reflujo, se comprueba el estado del sistema venoso profundo y se distingue una variz primaria de una secundaria a otros problemas. Esta información permite decidir si basta con tratamiento conservador o si conviene llevar a cabo algún procedimiento para cerrar o eliminar determinadas venas. Elegir una técnica sin este mapa previo sería quedarse corto tratando solo lo visible sin comprender la causa funcional.

Tratamientos disponibles hoy

No existe un tratamiento universalmente mejor. La elección depende del tipo y calibre de las varices, del recorrido del reflujo por sus interconexiones, de los síntomas, de los antecedentes médicos y de las preferencias del paciente. El objetivo no es simplemente borrar una vena visible, sino corregir de forma razonada el circuito enfermo que ha identificado el ECO-Doppler.

Representación de un tratamiento endovenoso de varices guiado por ecografía
Los tratamientos endovenosos emplean un catéter guiado por ecografía para actuar sobre la vena insuficiente.

VenaSeal®. Es una técnica no térmica que introduce, mediante un catéter y bajo control ecográfico, una pequeña cantidad de adhesivo médico para cerrar la vena insuficiente. No precisa aplicar calor alrededor de la vena y, en los casos adecuados, permite una incorporación prácticamente inmediata a la vida cotidiana.

Radiofrecuencia. También se realiza mediante un catéter guiado por ecografía. En este caso se aplica energía térmica controlada en el interior de la vena para cerrarla. Es una técnica mínimamente invasiva, consolidada y eficaz cuando está bien indicada. Requiere anestesia local alrededor del trayecto tratado y la recuperación suele ser mucho más cómoda y rápida que con la cirugía clásica (habitualmente unas pocas horas).

Láser endovenoso, Muy similar a la Radiofrecuencia, con los mismos fundamentos y con indicaciones y resultados muy parecidos. Básicamente se diferencian en la forma de generar el calor para ocluir la variz.

Escleroterapia. Consiste en inyectar una sustancia esclerosante para cerrar pequeños vasos. En esta clínica se utiliza principalmente para arañas vasculares y varículas, no como sustituto del tratamiento de las varices grandes. Suele requerir varias sesiones y no puede garantizar un resultado cosmético perfecto ni impedir que aparezcan nuevos vasos con el tiempo.

La cirugía clásica o safenectomía extirpa la vena enferma y sigue teniendo indicaciones concretas, aunque suele implicar más agresión y una recuperación más lenta que las técnicas endovenosas modernas, por lo que la solemos reservar para varices cuyas anatomías no nos permiten realizar una de las técnicas más modernas.

La estrategia CHIVA y la flebectomía de Müller son opciones diferentes: CHIVA intenta conservar venas modificando la hemodinámica (aunque su tasa de recidivas es posiblemente de las más elevadas); la flebectomía permite retirar ramas varicosas a través de incisiones muy pequeñas, y sirve para varices de alcance limitado o como complemento a alguna de las técnicas anteriores..

Cabe destacar que ninguna de las técnicas existentes sirve para todas las anatomías ni puede garantizar que en el futuro puedan enfermar otras venas: hoy por hoy no podemos modificar la tendencia genética de las personas a desarrollar varices o arañas vasculares, y por lo tanto aconsejamos controles periódicos posteriormente.

Por otra parte, los tratamientos conservadores pueden aliviar síntomas y ayudar a frenar la evolución, pero no hacen desaparecer una variz ya formada. Entre ellos están los flebotónicos o venotónicos (en general muy poco eficaces); las medidas higiénico-posturales, como caminar, evitar periodos prolongados de inmovilidad, controlar el peso y reducir la exposición al calor; y las medias de compresión, especialmente útiles para controlar síntomas cuando el modelo, la talla y la presión están bien prescritos.

Y una advertencia muy importante: la técnica más moderna no es necesariamente la mejor para todo el mundo: lo importante es que la indicación proceda de un estudio completo y de un especialista en Angiología y Cirugía Vascular con experiencia en varias alternativas.

Cómo es la primera consulta

En nuestra Consulta de Alta Resolución el mismo Dr. Molina realiza la entrevista médica, la exploración y el ECO-Doppler venoso. Con toda esa información, él te explicará el diagnóstico exacto y te propondrá las opciones de tratamiento más razonables para tu caso concreto. Y a continuación te entregará la información tanto verbal como escrita necesaria para que puedas decidir con tranquilidad.

Además, sin listas de espera: lo habitual es que te visitemos en el plazo máximo de una semana (salvo períodos vacacionales, naturalmente).

Todo queda estudiado y decidido en una sola consulta, pero el tratamiento no se realiza ese mismo día: comienza en una visita posterior, después de darte el tiempo que necesites para reflexionarlo.

Y esa es otra nueva ventaja: escoges tú de común acuerdo con el Dr. Molina el día que te quieres realizar el tratamiento, nuevamente sin listas de espera ni incertidumbre, ni otro tipo de condicionantes.

Acudir a un cirujano vascular con experiencia específica y que domine varias técnicas distintas permite comparar beneficios, limitaciones y alternativas sin dar por supuesto que todas las varices necesitan la misma técnica.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Las varices son solo un problema estético o también de salud?

Las varices no son solo un problema estético. En algunas personas pueden no causar molestias, pero en otras pueden producir pesadez, dolor, picor, calambres y edema. Si la insuficiencia venosa progresa, pueden aparecer cambios en la piel, flebitis superficial y, en fases avanzadas, úlceras venosas. Las arañas vasculares pequeñas, en cambio, suelen tener una repercusión principalmente estética.

¿Las varices tienen cura definitiva?

Las venas enfermas pueden cerrarse o eliminarse con tratamientos eficaces, pero no siempre puede corregirse la predisposición que hizo que enfermaran. Por eso no es honesto prometer que nunca aparecerán nuevas varices. Un estudio correcto, un tratamiento bien indicado y el seguimiento permiten controlar la enfermedad y tratar posibles recidivas si se producen.

¿El ejercicio o las medias de compresión curan las varices?

El ejercicio favorece la acción de la musculatura de la pantorrilla y las medias de compresión ayudan al retorno venoso, por lo que ambos pueden reducir síntomas y frenar el empeoramiento. Sin embargo, no hacen desaparecer una variz ya formada. Las medias deben elegirse con la talla, longitud y grado de compresión adecuados para cada persona.

¿Cuál es el mejor tratamiento para las varices hoy en día?

No existe una única técnica que sea la mejor para todos los pacientes. VenaSeal® y la Radiofrecuencia son opciones mínimamente invasivas destacadas para determinados reflujos venosos; la Escleroterapia se reserva principalmente para arañas vasculares y varículas. La elección depende de la anatomía concreta de cada caso, los síntomas, los antecedentes y el resultado del ECO-Doppler venoso.

¿Los tratamientos actuales requieren cirugía con ingreso?

Muchos tratamientos modernos, como VenaSeal® o la Radiofrecuencia, se realizan de forma ambulatoria y no requieren ingreso hospitalario. La cirugía clásica puede precisar anestesia más compleja y, en algunos casos, ingreso, aunque cada vez más la reservamos ya sólo para pacientes cuya anatomía venosa no permita realizar alguno de los procedimientos más modernos. La necesidad concreta depende de la técnica y de la situación clínica de cada paciente.

¿Cuánto se tarda en recuperarse tras un tratamiento moderno de varices?

La recuperación depende de la técnica, la extensión tratada, el tipo de trabajo y las características de cada paciente. Tras procedimientos mínimamente invasivos suele ser posible caminar desde el principio y retomar las actividades cotidianas el mismo día, pero no debe darse un plazo idéntico para todos. El especialista indicará las restricciones y revisiones necesarias.

¿Cuándo hay que preocuparse y consultar a un especialista?

Conviene consultar si las varices causan dolor, pesadez persistente, edema, picor, cambios de color o endurecimiento de la piel, sangrado, una herida que no cicatriza o un cordón rojo y doloroso. Una hinchazón brusca de una pierna, falta de aire o dolor torácico requieren atención médica urgente.

Portada del libro VARICES: lo que debes saber

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