Mujer embarazada caminando por un parque

Varices en el embarazo: por qué aparecen, cómo aliviarlas y cuándo consultar

Durante el embarazo pueden aparecer venas más visibles, arañas vasculares o auténticas varices, y las que ya existían pueden aumentar de tamaño. Es una consulta frecuente y comprensible: además del cambio estético, algunas mujeres notan pesadez, dolor, picor o hinchazón al final del día.

La explicación no está en una sola hormona ni únicamente en la presión del útero. El embarazo reúne varios cambios hormonales, circulatorios y mecánicos que dificultan el retorno de la sangre desde las piernas. La buena noticia es que una parte importante de estas alteraciones disminuye después del parto. Aun así, no todas desaparecen y conviene saber qué medidas ayudan, qué tratamientos solemos posponer y qué síntomas no deben atribuirse sin más al embarazo.

Índice
  1. ¿Por qué aparecen varices durante el embarazo?
  2. ¿Quién tiene más probabilidades de desarrollarlas?
  3. Qué puedes hacer para aliviar las molestias
  4. Medicamentos y tratamientos: qué se suele posponer
  5. Cuándo consultar y cuándo acudir a Urgencias
  6. Varices vulvares: llamativas, pero no siempre peligrosas
  7. ¿Desaparecerán después del parto?
  8. Varices antes de un futuro embarazo
  9. PREGUNTAS FRECUENTES

¿Por qué aparecen varices durante el embarazo?

Las venas de las piernas tienen que devolver la sangre hacia el corazón en contra de la gravedad. Para conseguirlo cuentan con válvulas que evitan que la sangre retroceda y con la contracción de los músculos de la pantorrilla, que actúa como una bomba cada vez que caminamos.

Durante la gestación aumenta el volumen de sangre circulante y la pared venosa se vuelve más distensible. Las hormonas, aunque no son la única causa, participan de forma importante en este proceso, especialmente la progesterona que, además, es la hormona que domina durante los meses finales del embarazo. Conforme crece el útero también aumenta la presión dentro del abdomen y puede dificultarse el retorno venoso desde la pelvis y las piernas. Si, además, existe una predisposición familiar o una insuficiencia venosa previa, las venas superficiales tienen más facilidad para dilatarse.

Los estudios con ECO-Doppler realizados a lo largo del embarazo han observado que el diámetro de algunas venas aumenta conforme avanza la gestación y que puede aparecer reflujo venoso transitorio. Tras el parto, parte de estos cambios disminuyen. Esto explica por qué una exploración al final del embarazo no siempre representa la situación venosa definitiva.

Piernas de una mujer embarazada con venas superficiales visibles
Durante el embarazo pueden aparecer venas más visibles o aumentar las varices que ya existían.

¿Quién tiene más probabilidades de desarrollarlas?

El embarazo es un factor de riesgo real, pero no afecta por igual a todas las mujeres. La evidencia indica que el riesgo aumenta con el número de embarazos. También influyen la edad, los antecedentes familiares y la existencia de varices antes de la gestación.

  • Antecedentes familiares de varices o insuficiencia venosa.
  • Varices, edema o reflujo venoso previos al embarazo.
  • Varios embarazos anteriores.
  • Mayor edad materna.
  • Obesidad o ganancia de peso gestacional por encima de lo recomendado por el equipo obstétrico.
  • Periodos prolongados de inmovilidad.

Tener uno o varios de estos factores no significa que las varices vayan a aparecer necesariamente. Del mismo modo, una mujer sin antecedentes puede desarrollarlas por primera vez durante el embarazo. Por eso resulta más útil hablar de probabilidades que de causas inevitables.

Qué puedes hacer para aliviar las molestias

Durante el embarazo el tratamiento suele ser conservador. Su objetivo es reducir la pesadez, el dolor y la hinchazón, mantener la movilidad y vigilar posibles complicaciones mientras esperamos la evolución después del parto.

Mujer embarazada caminando a un ritmo suave junto al mar
Caminar y mantener la movilidad favorece el retorno venoso y el bienestar general.

Las medias de compresión son la medida mejor estudiada. Pueden mejorar los síntomas y el edema y quizá limitar algunos cambios del reflujo venoso. Sin embargo, no se ha demostrado de forma consistente que impidan la aparición de nuevas varices visibles. Para que resulten útiles deben tener la talla, longitud y grado de compresión adecuados; no todas las medias sirven para todas las pacientes.

Mujer embarazada colocándose una media de compresión
Las medias de compresión pueden aliviar la pesadez y la hinchazón cuando están bien indicadas y adaptadas.
  • Camina y mantén una actividad física compatible con las indicaciones de tu obstetra.
  • Evita permanecer muchas horas seguidas sentada o de pie sin mover las piernas.
  • Realiza movimientos de flexión y extensión de los tobillos cuando debas estar sentada durante un periodo prolongado.
  • Descansa con las piernas elevadas si notas pesadez o hinchazón.
  • Controla la ganancia de peso siguiendo las recomendaciones obstétricas, sin dietas ni restricciones por tu cuenta.
  • Evita el calor intenso si compruebas que empeora tus síntomas.

Estas medidas favorecen el retorno venoso y suelen mejorar el confort, pero tampoco pueden garantizar que no aparezcan varices. La predisposición individual y los cambios propios del embarazo no siempre son modificables.

Mujer embarazada descansando con las piernas elevadas
Elevar las piernas durante el descanso puede ayudar a reducir la sensación de pesadez.

Medicamentos y tratamientos: qué se suele posponer

Los fármacos llamados venotónicos o flebotónicos no deben tomarse por iniciativa propia. Aunque algunos estudios pequeños han descrito mejoría de los síntomas con determinados productos, los datos disponibles no permiten valorar con suficiente seguridad su beneficio y su seguridad fetal durante el embarazo. Cualquier medicamento, incluidos los productos de herbolario, debe consultarse con el obstetra.

La escleroterapia, el láser endovenoso, la radiofrecuencia y otros procedimientos destinados a eliminar varices son tratamientos electivos y, por regla general, se posponen hasta después del embarazo. No se hace porque se haya demostrado que todas estas técnicas causen daño fetal, sino porque faltan datos suficientes que justifiquen utilizarlas de rutina, existen alternativas conservadoras y parte de las varices puede disminuir espontáneamente tras el parto.

Por el mismo motivo, tampoco tiene sentido tratar durante la gestación unas arañas vasculares con finalidad estética. En nuestro artículo sobre escleroterapia explicamos con más detalle por qué el embarazo es una situación en la que este tratamiento debe aplazarse. Las situaciones excepcionales deben valorarse de forma individual por el equipo médico.

Cuándo consultar y cuándo acudir a Urgencias

La hinchazón de ambas piernas, sobre todo al final del día, es frecuente en el embarazo y no significa por sí sola que exista una trombosis. La clave está en no normalizar síntomas que aparecen de forma brusca, son claramente asimétricos o se acompañan de dolor localizado.

Solicita valoración médica sin demora si aparece alguno de estos signos:

  • Hinchazón repentina de una pierna claramente mayor que la otra.
  • Dolor intenso o reciente en la pantorrilla o el muslo.
  • Una vena dolorosa, dura, enrojecida o caliente.
  • Aumento rápido y llamativo de las varices.
  • Sangrado de una variz.
  • Varices vulvares muy voluminosas, dolorosas o con sangrado.

Si aparece falta de aire repentina, dolor en el pecho, tos con sangre, mareo intenso o pérdida de conocimiento, hay que acudir de inmediato a Urgencias. Estos síntomas pueden corresponder a una embolia pulmonar y no deben esperar a una consulta programada. Puedes ampliar esta información en el artículo sobre Trombosis Venosa Profunda.

El ECO-Doppler venoso es una prueba no invasiva y especialmente útil cuando existe edema unilateral, dolor focal, sospecha de trombosis, varices de aparición rápida o enfermedad venosa compleja. Nos da toda la información que necesitamos saber sobre el estado actual de tus sistemas venosos.

Varices vulvares: llamativas, pero no siempre peligrosas

Algunas gestantes desarrollan venas dilatadas en la vulva o el periné. Pueden causar presión, pesadez, molestias al estar de pie o preocupación por su aspecto. Son más frecuentes después de varios embarazos y pueden relacionarse con cambios del flujo venoso pélvico.

Muchas disminuyen de forma notable después del parto. Si son extensas conviene una valoración conjunta, que puede incluir exploración clínica, ECO-Doppler, ecografía ginecológica y planificación obstétrica. Las varices vulvares, incluso cuando son grandes, no constituyen por sí solas una indicación automática de cesárea. La vía del parto debe decidirse según la situación obstétrica, la localización exacta de las varices, su extensión vaginal y el riesgo individual de sangrado.

Cuando persisten meses después del parto, se acompañan de dolor pélvico crónico o aparecen varices en localizaciones poco habituales de muslo o periné, puede ser necesario estudiar un posible origen venoso pélvico.

¿Desaparecerán después del parto?

Muchas varices y arañas vasculares se hacen menos visibles durante las primeras semanas y meses después del parto, a medida que disminuye el volumen circulante, desaparece la presión del útero y se recupera el tono venoso. También pueden reducirse la hinchazón y algunos reflujos que habían aparecido durante el embarazo.

No existe un porcentaje universal de varices que desaparezcan. Es más probable que persistan si ya existían antes del embarazo, hay antecedentes familiares, se han tenido varios embarazos o existe una insuficiencia venosa estructural. Por eso no conviene prometer que desaparecerán todas ni decidir un tratamiento definitivo demasiado pronto.

Mujer paseando con su bebé durante el posparto
Durante los meses posteriores al parto, parte de los cambios venosos del embarazo puede disminuir.

En una situación no complicada suele ser razonable dejar pasar 6-8 semanas tras el parto y reevaluar cuando el sistema venoso se haya estabilizado. Buena parte de la remodelación ocurre durante ese tiempo, aunque este plazo es una orientación y no una frontera rígida. Si continúan las varices o los síntomas, un ECO-Doppler permitirá conocer qué reflujo persiste y escoger el tratamiento adecuado.

Varices antes de un futuro embarazo

No existe una regla válida para todas las mujeres. Un embarazo posterior puede favorecer la aparición de nuevas varices o la recurrencia de una enfermedad ya tratada, pero eso no significa que toda mujer deba esperar a terminar su deseo gestacional para recibir tratamiento.

Si antes del embarazo hay síntomas importantes, episodios de flebitis superficial, cambios en la piel o un reflujo venoso relevante, puede ser razonable estudiar y tratar la enfermedad. La decisión depende de la anatomía, la intensidad de los síntomas, la proximidad del embarazo previsto y las preferencias de la paciente. Lo importante es explicar con claridad que ningún procedimiento vuelve las venas inmunes a los cambios de una futura gestación.

En resumen: las varices del embarazo suelen manejarse con medidas conservadoras y vigilancia. Muchas mejoran tras el parto, pero no todas. Una valoración vascular individual permite aliviar síntomas, reconocer a tiempo las complicaciones y decidir el momento adecuado para estudiar o tratar lo que persista.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Las varices durante el embarazo son peligrosas?

La mayoría causan sobre todo molestias o preocupación estética. Sin embargo, una vena muy dolorosa y endurecida, el edema brusco de una sola pierna, el sangrado o los síntomas respiratorios requieren valoración médica urgente para descartar complicaciones.

¿Las medias de compresión evitan que aparezcan varices?

Lo disminuyen mucho, aunque no se ha logrado demostrar que las eviten por completo. Sí pueden aliviar pesadez, dolor e hinchazón y mejorar algunos parámetros del retorno venoso cuando están bien indicadas y ajustadas.

¿Puedo hacerme escleroterapia estando embarazada?

La escleroterapia electiva se pospone habitualmente hasta después del embarazo. Faltan datos suficientes de seguridad para el feto, el beneficio suele poder esperar y parte de las venas visibles puede disminuir tras el parto.

¿Cuándo conviene revisar las varices después del parto?

Si no hay complicaciones, suele ser razonable esperar 6-8 semanas tras el parto para que el sistema venoso se estabilice. Para entonces ya se ha producido buena parte de la remodelación y se puede tener una fotografía ya más «definitiva» de en qué estado han quedado los sistemas venosos.

¿Las varices vulvares obligan a realizar una cesárea?

No. Por sí solas no son una indicación automática de cesárea. La vía del parto debe decidirse según la situación obstétrica, la extensión y localización de las varices y el riesgo individual de sangrado.

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